La iniciación en las habilidades lógico matemáticas es uno de los objetivos de etapa de la
Educación Infantil. El trabajo con la medida puede contribuir a alcanzar dicho objetivo,
especialmente si se desarrolla a través de la manipulación, la observación y la
experimentación con diversos objetos y materiales.
La enseñanza de la medida tiene que darse desde las primeras etapas educativas, ya que
desde pequeños nos vamos relacionando con el entorno en el que nos desenvolvemos y
tenemos la necesidad de comprenderlo y formar parte de él.
A través de este trabajo, se pretender resaltar el valor didáctico de la medida en la
Educación Infantil y proponer una serie de actividades, para niños de 4 y 5 años, en las
que se busca que el alumno sea el protagonista de su propio aprendizaje.
Debido a esto, la enseñanza de la medida en las aulas de Educación Infantil no puede
quedar en un segundo plano, detrás de otros contenidos lógicos matemáticos, como son
el aprendizaje de los números y las operaciones, a los que se les suele otorgar mayor
protagonismo. La medida y sus magnitudes tienen la misma importancia que estos, ya
que también acercan al niño al entorno en el que se desenvuelve, y gracias a su
aprendizaje, puede desarrollarse en él con autonomía
El aprendizaje de la medida (y de la gran mayoría de conceptos matemáticos) exige la
manipulación y la experimentación con distintos materiales, que pueden ser cotidianos,
como arena, agua, arroz, lápices, etc. y distintos instrumentos: balanza, peso, metro,
vasos, etc. Si a un niño le entregas una ficha con dos lapiceros dibujados y le preguntas
¿cuál es el más corto? la diferencia entre uno y otro tiene que ser bastante notable para
responder correctamente a la pregunta. Sin embargo, si le entregamos dos pinturillas de
la clase, él mismo podrá manipularlas para ver cuál es la más corta a través de la
comparación, e incluso se le puede dar la posibilidad de que busque otras más cortas o
más largas, haciendo así su aprendizaje más vivencial y por lo tanto más fructífero.
Al trabajar el concepto de medida, se va a poder trabajar la comparación de objetos de
distintas longitudes, pesos o volúmenes, clasificarlos y realizar series de objetos con una
determinada característica, siempre trabajando a través de la manipulación. Los niños
van a ser los protagonistas de su propio aprendizaje, por ejemplo, a través de la medida
de su altura y la comparación de esta con la de sus compañeros.
Objetos y materiales presentes en el entorno: exploración e identificación de sus
funciones.
Propiedades de los objetos de uso cotidiano: color, tamaño, forma, textura, peso.
Relaciones que se pueden establecer entre los objetos en función de sus
características: comparación, clasificación, gradación.
Colecciones, seriaciones y secuencias lógicas e iniciación a los números
ordinales.
Actitudes de cuidado, higiene y orden en el manejo de los objetos.
Cantidad y medida
Manipulación y representación gráfica de conjuntos de objetos y
experimentación con materiales discontinuos (agua, arena...).
Utilización de cuantificadores de uso común para expresar cantidades:
mucho-poco, alguno-ninguno, más-menos, todo-nada.
Comparación de elementos utilizando unidades naturales de medida de
longitud, peso y capacidad.
Identificación de algunos instrumentos de medida. Aproximación a su uso.
Los primeros patrones de medida surgen de las partes del cuerpo (palmos, manos, etc.):
son las medidas antropométricas. Obviamente, estas unidades de medida solo dan
buenos resultados cuando es la misma persona la que mide con su unidad
antropométrica, pero, debido a su falta de homogeneidad, supone dificultades cuando la
misma medida es realizada por distintos individuos (con distintas unidades
antropométricas). Lo mismo ocurría cuando se querían comparar los pesos o las
capacidades. En estos casos se disponía de recipientes que se llenaban con semillas.
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